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Factores sociodemográficos asociados al Oficio de Estudiante Universitario

Viviana F. Afonso1

Universidad Abierta Interamericana. Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Resumen.

El trabajo presenta resultados parciales de un estudio investigación que se ha propuesto describir la composición del oficio de estudiante a partir del análisis de las características que constituyeron sus principales rasgos en la universidad de gestión privada de la República Argentina en el marco de la pandemia. En el análisis se ha ponderado el conocimiento ofrecido a partir del estudio de las trayectorias biográficas, ocupacionales y académicas de los y las estudiantes del nivel de carreras de educación de nivel de grado de la Universidad Abierta Interamericana (UAI). En este avance se analizan las variables sociodemográficas que contextualizaron el oficio de estudiar, así como también su incidencia. Entre los factores salientes en torno al desarrollo del oficio de estudiar se han destacado la incidencia del trabajo, de las relaciones sociales, la organización de los espacios y los tiempos en el hogar.

Palabras clave. oficio de estudiar – universidad – estudiante universitario – COVID-19

Sociodemographic factors associated with the University Student Job

Abstract.

This work presents partial results of a research study that has proposed to describe the composition of the student job based on the analysis of the characteristics that constituted its main features in the private management university of the Argentine Republic in the framework of the pandemic. In the analysis, the knowledge offered from the study of the biographical, occupational and academic trajectories of the students of the degree level education careers of the Universidad Abierta Interamericana (UAI). In this advance, the sociodemographic variables that contextualized the job of studying are analyzed, as well as their incidence. Among the salient factors around the development of the studying job, the incidence of work, social relations, the organization of spaces and times in the home have been highlighted.

Keywords. Student job – university - college student – COVID-19

Introducción

La propagación del COVID-19 condujo transformaciones en todos los niveles de la vida de las personas, organizaciones y también en las actividades y relaciones sociales, políticas y económicas.

Desde diciembre de 2019, previo a la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 24 de marzo de 2020 que determinó el estado de pandemia a nivel mundial (OMS, 2021), la República Argentina -Ley 27.541- se encontraba en crisis a nivel nacional en todas sus esferas, incluida la sanitaria y, motivado en la declaración del estado del peligro sanitario mundial, el Poder Ejecutivo de la Nación Argentina decretó el estado de emergencia (DNU 260/20) restringiendo la libertad ambulatoria, la movilidad y el contacto entre las personas en virtud del COVID-19, situación que continuó también en 2021.

Entre todos los cambios suscitados en virtud de esta nueva escena sanitaria y normativa, la educación también se vio interpelada y a fin de garantizar la continuidad del sistema educativo se decidió suspender la presencialidad en las aulas y dar lugar a un formato de educación a distancia persiguiendo el propósito de mitigar la transmisión y propagación del virus.

Por tal motivo, la educación, incluida la universitaria, se vio forzada a desarrollar su actividad en forma remota (Fanelli, et.al, 2020), ocasionando que sus agentes e instituciones, preparados o no para llevar a cabo las tareas en dicho formato, deban adaptarse inmediatamente al inédito escenario que las circunstancias impusieron.

Consecuentemente, todas las actividades académicas pasaron a desarrollarse en la virtualidad, lo que generó que los estudiantes se interpelen a sí mismos en función de su oficio de estudiante universitario (OE).

En línea con lo manifestado es oportuno comentar que, en respuesta a la situación de emergencia, la Universidad Abierta Interamericana (UAI) se propuso construir un modelo pedagógico orientado a optimizar el uso de las tecnologías para abordar la contingencia y al mismo tiempo que garantice el acompañamiento a los académicos y estudiantes en el ejercicio de sus actividades universitarias durante el transcurso de la pandemia (De Vincenzi & Garau, 2020; De Vincenzi, 2020).

El conjunto resultante de este nuevo marco contextual y regulatorio, tanto a nivel sistémico como institucional, promovió una nueva escena con condiciones inéditas que acompañaron el ejercicio y las dinámicas que cada estudiante puso en práctica en el período de emergencia sanitaria para desarrollar su oficio.

Ponderando lo expresado, se considera nodal contemplar y determinar las variantes que conforman el esquema constitutivo del oficio de estudiar (Perrenoud, 2006) en el ámbito educativo de nivel superior universitario, ya que ello permite caracterizar el espacio de tensiones, conflictos y equilibrios que se dan en torno a las dimensiones que lo determinan (Bourdieu, 2008).

En este sentido, esta impronta se presenta como insumo para comprender el desarrollo de los itinerarios formativos de los y las estudiantes universitarios y a partir de ello generar oportunidades para pensar estrategias e intermediaciones que asistan a mejorar el acompañamiento de las trayectorias educativas.

Siguiendo esa premisa, este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto de investigación “El oficio de estudiar en ASPO y DISPO”, inscripto en el Centro de Altos Estudios en Educación de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), que se ha propuesto analizar las características que constituyeron los principales rasgos del OE en la universidad de gestión privada de la República Argentina durante la vigencia de la pandemia, ponderando el conocimiento que ha ofrecido el estudio de las trayectorias biográficas, ocupacionales y académicas de los y las estudiantes de las carreras de la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicopedagogía ofrecidas en la Universidad de Abierta Interamericana durante 2020 y 2021.

En tal sentido, el presente artículo comparte avances de dicho estudio y se ha propuesto analizar y describir las condiciones, características y dinámicas simbólicas y materiales que contextualizaron la dimensión sociodemográfica constitutiva del OE, a fin de comprender su configuración y, a su vez, que ello sirva para profundizar el estado de conocimiento de respecto de la temática y también como insumo para el desarrollo de futuras políticas educativas de calidad.

Marco conceptual

Desde un punto de vista puramente didáctico, Gary Fenstermacher (1989), quien acuñó conceptualmente el término “estudiantar”, expresa que el conjunto de actividades que los/as alumnos/as desempeñan con el objetivo de apropiarse de diversos contenidos engloba su oficio. En concreto, este significante refiere a las tareas o actividades de tratar con docentes, resolver tareas, leer y/o analizar textos, elaborar síntesis, ejercitarse, entre otras.

Añadiendo a ello una perspectiva sociológica, Perrenoud (2006) y Coulon (1995) explican que la actividad promovida en ocasión de ser alumno debe entenderse como un oficio a aprender y construir saberes en el marco de procesos de socialización complejos que se dan en función de trayectos formativos realizados a fin de obtener reconocimiento y/o determinados logros.

Según este entendimiento, al hablar de OE se hace referencia al multidimensional entramado vincular que tiene lugar a partir de la actividad que promueve cada estudiante. Éste se viabiliza a partir de intermediaciones, actividades y vínculos entre la institución educativa, los docentes, el/la estudiante y sus pares, su familia, las diversas pedagogías en desarrollo, las formas de evaluación, los deberes y actividades del hogar, sociales y laborales, las intermediaciones didácticas, el currículum oficial y también el implícito.

En otras palabras, el oficio de estudiante se constituye a partir del complejo ámbito simbólico y material que tiene lugar en los aspectos cotidianos, como lo son el esfuerzo, la intensidad con la que estudia, el grado de desarrollo de sus competencias, habilidades y aptitudes, su personalidad, y su capacidad de trabajo, también por factores psicológicos o de índole emocional, como lo son el estrés, la ansiedad y la depresión; y en adición a todo ello se pueden encontrar también factores no cognitivos como lo son el estado de las finanzas, el acceso a la institución educativa, la cultura, las formas de ocio y recreación (Parrino, 2015, Truccia, 2014).

Resumiendo lo anteriormente manifestado, la línea teórica desarrollada por Montero Rojas, Villalobos Palma y Valverde Bermúdez (2007) menciona que la multicausalidad de factores asociados al oficio de estudiar en la universidad puede sintetizarse, abstraerse y analizarse objetivamente a partir del estudio de cuatro grandes dimensiones, a saber: la institucional, la pedagógica, la psicosocial, y la sociodemográfica.

La primera de ellas comprende las características funcionales y estructurales propias de cada entidad educativa en tanto que cimientan, organizan y determinan el recorrido formativo de los y las estudiantes.

La dimensión pedagógica está dada por las formas, medios, estrategias, intermediaciones y vinculaciones sociales que tienen lugar con motivo de la actividad curricular.

La psicosocial está dada por los aspectos que hacen a la persona, y su personalidad inciden en el devenir de su desarrollo y formación académica. Para conocer estas dimensiones es preciso analizar los aspectos cognitivos, emocionales y de orden social que conforman sus andamiajes aptitudinales, cognitivas e intelectuales

El aspecto sociodemográfico se relaciona con los principios y prácticas culturales que conforman y tienen lugar en el contexto de vida del estudiante, tales como creencias, costumbres, labores y actividades diarias, condición laboral, sexo y finanzas (Di Gresia, Porto, & Ripani, 2002).

Metodología

La estrategia metodológica empleada se definió con carácter cuantitativo y descriptivo, apoyando el análisis a partir del uso del programa SPSS.

El estudio se desarrolló a partir de la aplicación de un cuestionario autoadministrado en forma online a estudiantes de carreras de grado del área de educación de la UAI que hubieran estudiado durante 2020 y 2021 a fin de conocer las opiniones y percepciones en torno a su oficio durante la vigencia del ASPO y DISPO. En el referido instrumento, se integraron 75 preguntas estructuradas.

Si bien se ha entendido que el nivel de respuestas ha sido elevado en virtud de las restricciones de acceso al campo originadas en virtud de la pandemia ya que, teniendo en cuenta los datos proporcionados por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU, 2022), ha participado del estudio de campo alrededor de un 5% del total de estudiantes de las carreras de educación para la universidad en la que se desarrolló el estudio de caso, este número de respuestas conduce a considerar que sus resultados no pueden ser considerados representativos y por ello se han utilizado únicamente a efectos de arribar a una aproximación al tema en estudio en términos estimativos para ser profundizados en posteriores etapas del proyecto de investigación.

Resultados de la encuesta

Como se ha mencionado previamente, el procesamiento de los datos proporcionado por la encuesta se ha analizado en términos cuantitativos a fin de obtener información que permita, en un primer acercamiento, conocer y describir las percepciones de los estudiantes respecto de su oficio de estudiar y comprender el fenómeno desde una mirada amplia respecto de la población en estudio.

En el mismo sentido que el expresado por Trucchia (2014), Parrino (2015) y en consonancia con la idea de proceso de filiación de Coulon (1995), para este análisis se entiende y se parte de la comprensión que esgrime que los estudiantes de las carreras universitarias desarrollan un camino en el que enfrentan desafíos, en el que ponen en juego diversas estrategias y recursos personales para la obtención de logros. Este trayecto se encuentra circunstanciado por el entorno y el ambiente, tanto social como institucional, que integrados y en interacción ejercen efectos sobre el itinerario formativo de cada estudiante, por lo que se optó por desarrollar un análisis inicial en el que se explore y luego describan las cuestiones relativas a la dimensión sociodemográfica.

Como ya se ha explicado en el marco conceptual, el aspecto sociodemográfico se relaciona con los principios y prácticas culturales que conforman y tienen lugar en el contexto de vida del estudiante, tales como creencias, costumbres, labores y actividades diarias, condición laboral, sexo y finanzas (Di Gresia, Porto, & Ripani, 2002).

En tal sentido se han conglomerado las variables cotejadas en el instrumento de recolección en núcleos temáticos a fin de abordar el análisis teniendo en consideración cuatro dimensiones. En la primera de ellas denominada “esfera personal” se analizarán variables como el género, la edad y el estado civil. La segunda, nombrada “ámbito del hogar” contiene variables relativas a la residencia, el entorno familiar, del hogar y social. En la tercera, llamada “otros aspectos personales”, se abordan los datos relativos al capital cultural, situación laboral, económica y de la conectividad. La última, denominada aspectos de la vida en pandemia, contiene el análisis y las respuestas relativas a la incidencia de la emergencia sanitaria y restricciones de movilidad en función de todos los aspectos de la vida de los/as estudiantes.

La muestra se constituyó por 145 encuestas completadas, el 45% de ellas por estudiantes del Profesorado Universitario para la Educación Secundaria y Superior, 39% de la Licenciatura en Gestión de Instituciones Educativas, 7% de la Licenciatura en Psicopedagogía, 6% de la Licenciatura en Ciencias de la Educación y 3% de la Licenciatura en Educación Inicial.

Ello evidencia que la composición muestral visibiliza con amplitud las voces de los y las estudiantes de todas las carreras ofrecidas en la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicopedagogía de la universidad.

Esfera personal

Las edades de los encuestados poseen un amplio espectro, yendo desde los 21 a los 62 años, siendo que la media se ha posicionado en los 39 años de edad.

Tomando en cuenta la clasificación de etapas del desarrollo humano de Mansilla (2000) la población estudiantil que ha participado de la encuesta está compuesta por jóvenes, ya que entiende así a las personas que poseen entre 18 y 24 años, y adultos, quienes ostentan entre 25 y 64 años. De acuerdo con dicho esquema, se observa que del total de participantes el 4% son jóvenes, 44% son adultos jóvenes (25-39 años), 35% son adultos intermedios (40-49 años) y 17% adultos mayores (50-64 años).

Teniendo ello en cuenta es posible apreciar que la población estudiantil se encuentra sustancialmente constituida por adultos, la mayoría de ellos adultos jóvenes e intermedios. Esta composición exhibe con claridad que la totalidad de los/as estudiantes se encuentra en edad laboral y que su desarrollo cognitivo o bien se halla completamente desarrollado o en sus etapas más avanzadas.

Por otra parte, de los/as 145 encuestados/as, el 79% han indicado que su género es femenino, mientras que el resto se ha identificado con el masculino y ninguno se ha identificado con otras opciones y/o indicado una distinta a las propuestas en el casillero “otro/a”.

Respecto del estado civil, 45% han indicado que son solteros/as, 36% son casados/as y 19% han indicado otras condiciones como por ejemplo conviviente o en pareja, viudo/a, divorciado/a.

La ponderación del género permitió observar que la cantidad de estudiantes mujeres es sustancialmente mayor a la de los hombres, siendo que del total de estudiantes un 79,3% ostenta el género predominante y el 20,7% restante el otro consignado, lo que a su vez determina una clara tendencia en la elección de carreras de educación según el género en la misma proporción.

Ámbito del hogar

Del total de encuestados/as, 30% viven entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la 66% en la Provincia de Buenos Aires. Sólo el 4% de los/as participantes viven en otras jurisdicciones provinciales del país (1% en Salta y 3% en Santa Fé).

Respecto del tipo de vivienda que habitan en su mayoría (65%) han manifestado que lo hacen en una propia, y poco más de un cuarto de los encuestados (27%) afirmó que alquila. Las personas encuestadas restantes (8%) han manifestado que reside en una vivienda prestada (4%), en casa de sus padres y/o madres (3%), de su cónyuge (0,5%) o bien en una vivienda gubernamental a pagar (0,5%).

Asimismo, mientras que el 16,5% de los/as estudiantes conviven con los padres, 14,5% lo hacen solos/as y el resto (69%) con otros familiares y/o allegados. Al respecto cabe destacar que la mayoría de los/as estudiantes convive con su cónyuge o pareja y también que muchos/as de los/as alumnos/as poseen hijos o hijas (61% del total de encuestados/as).

Consultados/as respecto de la cantidad de convivientes en el hogar, 29% de los/as participantes del estudio respondieron que conviven con 1 persona, 22% con 2 cohabitantes, 19% con 3 individuos, 12,5% con 4 personas, 3% con 5 o más cohabitantes y 14,5% lo hacen sin compañía humana alguna, lo que en síntesis permite contemplar que la gran mayoría de los/as educandos/as conviven con alguien (85,5%).

Se consultó también respecto de la percepción de la ayuda recibida por los/as convivientes del hogar y del entorno social en pandemia solicitando que respondan con una escala de 1 a 5, siendo que 5 representaba haber recibido toda la ayuda necesaria y 1 nada. Los resultados expresaron que 44% de los/as encuestados/as percibieron que han recibido toda la ayuda necesaria, 39% que han respondido con la categoría 4, 11% encuestados/as optaron por responder con la categoría 3, 5% con la categoría 2 y solamente el 1% ha percibido que no ha recibido ayuda en nada.

Asimismo, preguntados/as relacionando la percepción de ayuda recibida con las máximas titulaciones de convivientes y progenitores, las respuestas evidenciaron que, a mayor graduación del entorno, mayor es la percepción de ayuda recibida y también que los estudios completos (en los distintos niveles educativo) demostraron mayor percepción de ayuda respecto de los mismos en estado incompleto.

Sintetizando la percepción respecto de la incidencia de la ayuda del entorno familiar y del hogar respecto del desarrollo del oficio de estudiar en pandemia, los/as participantes del trabajo de campo han respondido con mayor frecuencia que poseer dicha asistencia se traduce positivamente (bien) en el devenir de la trayectoria formativa (Tabla I).


Tabla I Percepción de los/as encuestados/as respecto de la incidencia de la ayuda familiar y del entorno del hogar en el desarrollo del Oficio de Estudiar en pandemia. Fuente: Elaboración propia (2022)

Percepción

Itinerario formativo

Excelente (muy positivo)

21,9%

Bien (positivo)

52,3%

Neutral

9,2%

Mal (negativo)

13,9%

Pésimo (muy negativo)

2,7%

Otros aspectos personales

Respecto de la historia académica previa, la mayoría de los/as participantes afirmó poseer título superior no universitario (45%). Unos pocos menos aseguraron poseer titulación universitaria (37%), seguidos de quienes poseen alguna especialización de posgrado (11%), luego por quienes pasaron del secundario directo a la universidad (4%) y en último lugar se repitió la respuesta que afirmó que poseían una maestría (3% estudiantes).

Entre las disciplinas de las titulaciones previamente mencionadas se destacó en primer lugar la formación previa en “Educación y Formación Docente” (40%), en segundo “Ciencias de la Salud” (10%) y en tercer lugar Psicología (9,6%). Otro dato de interés es que sólo el 1% obtuvo su título de mayor graduación hasta el momento en el extranjero.

El sector de gestión en el que cursaron sus estudios previos se observó equilibrado, ya que mientras el 52,4% obtuvieron su título de mayor graduación en una institución de gestión privada, el 47,6% lo hizo en una entidad de gestión pública.

Asimismo, se observa una clara tendencia al apreciar que las carreras de educación en la universidad son mayormente elegidas por quienes lograron su mayor graduación académica hace más de cinco años, con una incidencia de 62,7 % sobre el total, mientras que quienes lo han hecho entre 5 y 1 año representaron el 24,2% de la muestra y quienes han logrado su credencial académica de mayor graduación un año antes de comenzar sus estudios universitarios representó el 13,10%.

Con relación a la percepción de la incidencia de los estudios previos respecto del desarrollo del OE universitario en pandemia, los/as encuestados/as han manifestado en forma unánime que esta circunstancia ha favorecido en alto grado su desempeño académico.

En torno a la configuración digital y conectividad, y consultados/as respecto de los dispositivos que cada encuestado/a posee, los/as estudiantes manifestaron que en promedio posee al menos 2 dispositivos. Desagregadas, sus respuestas indicaron que posee únicamente 1 dispositivo el 9,7% del total de encuestados, 2 el 46,9%, 3 el 33,1%, 4 el 9% y con 5 o más sólo el 1,3%.

El dispositivo que más poseen y utilizaron los/as estudiantes en su oficio es el celular, mientras que notebook y pc ocupan el segundo y tercer lugar respectivamente.

Al preguntar sobre la posibilidad de disponer de los dispositivos, el 60% de los/as encuestados/as respondieron que éstos son de su uso exclusivo, mientras que los restantes manifestaron que son de uso compartido.

Del 40% que afirmó que los dispositivos son de uso compartido, 35% afirmó que puede disponer libremente de uno o más de ellos el tiempo que necesiten para estudiar y 5% sólo tienen acceso a ellos una escasa cantidad de tiempo.

En forma unánime se manifestó que los dispositivos y conectividad les permitieron utilizar los programas necesarios para desarrollar la cursada y como cuestión negativa se resaltó que lo más frecuente fueron problemas de conectividad, a veces por la mala calidad de conexión del hogar y otras por la alta carga de conectividad que exigían algunos softwares.

Asimismo, casi la totalidad de los/as estudiantes (88,97%) contestó que se conecta para estudiar desde el hogar, mientras que unos pocos manifestaron conectarse desde el celular (6,90%) y en menor proporción todavía que lo hacían desde el trabajo (4,14%).

Consultados respecto de la calidad de la conectividad que poseen para estudiar, sus respuestas revelaron que mayoritariamente poseen una conexión buena (42,7%) o muy buena (41,4%) y en menor medida una excelente (9%), regular (3,9%) o mala (3%).

Algo menos de la mitad (42%) de los/as estudiantes consideran que siempre disponen de espacio físico para estudiar y/o conectarse con tranquilidad y que lo poseen la mayor parte del tiempo cerca de un cuarto que normalmente (fuera de la pandemia) estaba destinado al descanso (24,8%). Una cifra similar a esa, es decir casi un cuarto de los/as encuestados/as (23,5%) disponen algunas veces de este elemento, mientras que perciben que lo poseen pocas veces menos de una décima parte (8,2%) y que nunca los/as que observan que nunca disponen de ello son la excepción (1,5%).

Si se toman los primeros dos indicadores (siempre y muchas veces) como parámetros altamente positivos y los últimos dos (pocas veces y nunca) como lo contrario, resulta evidente que la gran mayoría de los/as estudiantes de la universidad percibe positivamente que dispone de espacio físico para estudiar con regularidad.

Uniendo estas cuestiones se les solicitó a los/as encuestados/as que indiquen por orden de incidencia en el OE, siendo 1 el de mayor incidencia y 3 el menor, los siguientes elementos: dispositivo tecnológico, conectividad y lugar para estudiar.

Las respuestas acumuladas a este interrogante para la categoría 1 (mayor grado de incidencia) expresaron en un 71,8% que el elemento con mayor incidencia para desarrollar el oficio de estudiar en pandemia fue la conectividad, en segundo término, el dispositivo (17,1%) y en tercero el lugar para estudiar (11,1%).

Por otra parte, se le consultó a los/as encuestados/as en torno a cómo perciben su estratificación social en función de su situación económica familiar. La pregunta permitió a los/as estudiantes considerarse en una de tres opciones: Clase social alta, media o baja, sin especificar ningún elemento que distinga a las tres.

Como clase social alta se identificó el 0,7% de los/as estudiantes, mientras que como clase social media lo hicieron 87,3% y como baja 12% estudiantes.

Conectado con este punto se consultó respecto de la incidencia del estado financiero y económico para el desarrollo del OE en pandemia y el 91,4% respondió que no percibió cambios sustanciales respecto de este tópico respecto de la época previa al COVID-19 y el 8,6% si tuvo inconvenientes económicos y/o financieros.

Entre las razones que motivaron el impacto económico-financiero desfavorable fundamentaron su elección indicando que se debió a la pérdida de horas de trabajo, a la necesidad de acondicionar el hogar, tanto en lo relativo al espacio físico como respecto de la conectividad y a la compra de tecnología. La mayoría de las respuestas sobre este interrogante reveló que en mayor proporción fueron los familiares quienes brindaron asistencia y unos pocos buscaron financiar sus gastos, o bien tomando créditos o solventándolos en pagos con la tarjeta de crédito.

Por otra parte, se consultó sobre la relación existente entre alcanzar el logro de títulos en la universidad y la posibilidad de desarrollar movilidad social. Al respecto, también casi la totalidad de los/as encuestados/as (88,3%) percibe correspondencia positiva entre el logro de credenciales académicas universitarias y la posibilidad de desarrollar movilidad social y sólo un poco más de una décima parte (11,7%) no se encuentra de acuerdo con esa afirmación.

En torno a la situación laboral, las respuestas revelan que más de tes cuartas partes de los/as encuestados/as han manifestado que trabajan en jornada extendida o bien doble jornada (78,6%). La segunda frecuencia más advertida entre las respuestas ubica al trabajo part-time (16,5%). En tercer lugar, se ubicaron las respuestas de quienes no trabajan (3,4%) y en cuarto quienes perciben algún tipo de beneficio por parte del estado como único ingreso (1,5%).

A partir de dichos datos resulta notorio que casi la totalidad de los/as estudiantes de las carreras de educación de la universidad se encuentran trabajando y que su carga horaria laboral se presenta como una cuestión a atender en función de la organización del tiempo y dedicación al estudio.

Aspectos de la vida cotidiana con relación a la pandemia

La percepción general respecto de la incidencia en la pandemia de los distintos aspectos de la vida ha sido considerablemente variada y polisémica. No obstante, es posible advertir que los/as encuestados revelaron una fuerte tendencia a considerar en gran proporción que su vida desmejoró algo en todos los aspectos de la vida y en segundo lugar no han percibido cambios sustanciales (Tabla II).

Luego, y en detalle, se les consultó por algunos aspectos de la vida en forma específica y, como puede observarse en la Tabla II, existe una clara tendencia en las respuestas que ha evidenciado que la vida desmejoró algo o mucho en pandemia.

Tabla II Frecuencias acumuladas por percepción de los/as encuestados/as respecto de la incidencia de la pandemia en los aspectos de la vida. Fuente: Elaboración propia (2022)

Percepción

Percepción general

Realidad cotidiana

Aspectos Laborales

Aspectos Económicos

Aspectos íntimos/ personales

Mi vida mejoró mucho

6%

2,8%

7,6%

6,2%

7,6%

Mi vida mejoró algo

11,4%

5,5%

14,5%

13,8%

11,7%

No percibo cambios sustanciales en mi vida

26,9%

20,0%

23,4%

37,9%

26,2%

Mi vida desmejoró algo

38,3%

53,1%

33,8%

28,3%

37,9%

Mi vida desmejoró mucho

17,4%

18,6%

20,7%

13,8%

16,6%

El último aspecto de la vida consultado también en torno a la incidencia de la pandemia se refirió estrictamente a los estudios. Tomando nuevamente las frecuencias acumuladas para cada clase de respuesta posible, se evidencia que algo más de un tercio de los/as estudiantes (35,9%) sostiene que fue más difícil estudiar, mientras que en segundo lugar y también casi un tercio de los/as encuestados ha considerado que es algo más fácil estudiar (33,1%).

Asimismo, es oportuno destacar la relación que puede extraerse entre la incidencia de la pandemia en el oficio de estudiar y en el tiempo de dedicación a los estudios ya que existe una estrecha relación entre las respuestas dadas en ambas categorías, toda vez tomando en consideración el tiempo necesario para desarrollar los estudios se consideró que fue algo más fácil y algo más difícil estudiar con cifras cercanas al tercio de los/as encuestados/as durante la vigencia del ASPO y DISPO.

En línea con ello también se consultó a los/as estudiantes respecto de su valoración de la complejidad de los estudios en pandemia y sus respuestas indicaron que en mayor parte consideraron que fue algo más difícil estudiar, en segundo lugar, que no hubo cambios sustanciales y en tercero que fue algo más fácil hacerlo (Tabla III).

Tabla III Percepción de la incidencia de la pandemia en relación a los estudios. Fuente: Elaboración propia (2022).

Percepción de la incidencia de la pandemia en relación a los estudios

Percepción

Incidencia en el Oficio de Estudiar

Incidencia en el Tiempo de estudios

Complejidad de los estudios en pandemia

Es mucho más fácil

11%

11%

8%

Es algo más fácil

33,1%%

32,4%

24%

No percibo cambios sustanciales

10,3%

15,2%

30%

Es algo más difícil

35,9%

33,8%

32%

Es mucho más difícil

9,7%

7,6%

6%

Analizando conjuntamente la percepción de la incidencia en la pandemia en los estudios y el grado de progreso en la carrera universitaria es posible apreciar que sólo el quintil que afirmó encontrarse entre el 41% y 60% de sus carreras entendió con mayor frecuencia que fue algo más fácil estudiar. Las respuestas ubicadas en el resto de los quintiles evidenciaron que la percepción estudiantil más frecuente consideró que fue algo más difícil estudiar (Tabla IV).

Tabla IV Percepción de la incidencia de la pandemia en el oficio de estudiar en función del grado de avance en la carrera. Fuente: Elaboración Propia (2022)

Consideración de la incidencia de la pandemia en el oficio de estudiar según grado de avance en la carrera

Porcentaje de avance en la carrera

Es mucho más fácil estudiar

Es algo más fácil estudiar

No percibo cambios sustanciales

Es algo más difícil estudiar

Es mucho más difícil estudiar

% Total acumulado

20% o menos

2,1%

6,2%

3,4%

8,3%

4,1%

24,1%

Entre 21% y 40%

3,4%

6,9%

2,1%

8,3%

0%

20,7%

Entre 41% y 60%

1,4%

9,7%

1,4%

4,1%

0,7%

17,2%

Entre 61% y 79%

1,4%

8,3%

2,1%

9,0%

3,4%

24,1%

80% o más

2,8%

2,1%

1,4%

6,2%

1,4%

13,8%

Totales Acumulados

11%

33,1%

10,3%

35,9%

9,7%

100%

Es de remarcar que, a partir de las respuestas a la encuesta, no se ha podido observar una lógica lineal que asista a comprender que, a mayor grado de avance en la carrera, los/as estudiantes poseen mayor dominio de las regulaciones y dinámicas.

Por el contrario, la paridad de repitencia en las respuestas permite considerar que todos/as, sin importar el porcentaje de avance logrado en su trayectoria formativa, han debido acomodar y adaptarse a las circunstancias con mayor o menor éxito según su propia experiencia, perspectiva y contexto, y por lo tanto resulta posible afirmar que el aprendizaje del oficio de estudiante universitario es un proceso en constante resignificación.

En la pregunta final de la encuesta se les solicitó a los/as encuestados/as que, luego de ponderar todas las respuestas y la realidad vivida en el marco de la emergencia sanitaria, respondan si volverían a desarrollar estudios universitarios en el contexto de pandemia. A dicho interrogante, el 97,3% contestó que sí lo haría, un 2% que no sabe si lo volvería a hacer y un 0,7% que no lo haría.

Reflexiones finales

El análisis y descripción hasta aquí efectuado permite evidenciar que, tal como lo expresan los autores comentados en el marco teórico, existen factores y circunstancias que operan e inciden sobre el OE en múltiples niveles.

Asimismo, analizando la información relevada respecto de los postulados del proceso filiatorio propuesto por Coulon (1995) se evidencia que las trayectorias educativas en pandemia no han seguido una lógica lineal de tres etapas, sino que, producto de las inauditas e inesperadas circunstancias derivadas de la emergencia sanitaria, los y las estudiantes apreciaron que hubo cambios en su oficio, tanto por lo positivo como por lo negativo. Circunstancias todas que pudieron actuar como facilitadores y/u obstaculizadores de los itinerarios formativos según las experiencias y circunstancias que operaron como marco estructurante, tanto a nivel simbólico como material, del OE.

El contexto y la situación cultural vivida a partir de la experiencia derivada de la emergencia sanitaria se ha presentado para los y las estudiantes como un desafío que los y las interpeló a superarse y adaptarse a nuevas rutinas, nuevas regulaciones y formas de vincularse con todos los agentes y personas que intermediaron en su cotidianeidad.

No obstante, las diversas respuestas en torno a la incidencia de la pandemia en los estudios universitarios abren interrogantes respecto de cuáles fueron las causales, circunstancias y factores positivos y negativos del OE en pandemia y por qué los/as estudiantes llegaron a estas conclusiones, en qué medida incidió cada cuestión respecto del total de actividades estudiantiles, todas estas cuestiones que por el momento quedan abiertas y que serán abordadas en una etapa posterior del estudio.

Referencias bibliográficas

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  2. Coulon, A. (1995). Etnometodología y educación. Barcelona: Paidós.
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1 Doctoranda en Educación (UNLA-UNSAM-UNTREF), Magister en Políticas y Administración de la Educación (UNTREF), Especialista en Gestión y Evaluación de Instituciones Educativas (UNTREF) y Especialista en Educación y TICs (INFD), Profesora Universitaria en Ciencias de la Educación (UAI), Profesora de Educación Primaria (CONSUDEC) y Abogada (UBA).

Actualmente se desempeña como Coordinadora Pedagógica de la Dirección de Educación Artística del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Asesora del Departamento de Orientación Curricular de la Vicerrectoría Académica de la Universidad Abierta Interamericana. Es profesora de nivel superior tanto en grado como en posgrado y en institutos de formación pedagógica. Capacitadora y formadora de formadores para Escuela de Maestros. También es investigadora del Centro de Altos Estudios en Educación de UAI y del Programa de Investigación Científica y Tecnológica de UNTREF. Es miembro de la Sociedad Argentina de Educación Comparada (SAECE) y ha integrado equipos docentes y de gestión escolar en los distintos niveles educativos.